lunes, 24 de junio de 2019

Y cuando el agua se acabe, ¿qué?


A veces reparamos en la importancia de las cosas justo cuando ya no existen. Estamos atravesando un momento trascendental ante el imparable calentamiento global de la tierra. Y en este proceso el agua jugará un papel clave para la supervivencia de la humanidad. Por ende quisiera escribir sobre un caso en particular. La calidad del agua en el municipio de Vélez-Málaga, tema que se debería de tratar con urgencia porque la situación en el futuro podría llegar a ser muy grave.

Para entender el problema, tenemos que hablar del auge del cultivo de los frutos tropicales en la Axarquía. Desde hace aproximadamente 25 años la zona del levante malagueño y la del sur granadino han ido plantando aguacates, mangos y otros frutos, los cuales son exportados al cono norte europeo. El aguacate, por ejemplo, se ha convertido en un consumo de moda en Alemania, Holanda, Bélgica o Francia. La producción ronda las 60.000 toneladas anuales, lo que ha generado una bonanza económica para los miles de productores locales entorno a cooperativas como Trops, que a su vez genera 13.000 empleos (datos de La Opinión de Málaga y  El País). ¿Qué opinión tienen los ciudadanos de estos datos? Pues muy fácil, lo que vienen orquestando desde hace tiempo los empresarios, que esta empresa es sumamente beneficiosa para la economía comarcal.

De hecho, lo es. Sin embargo, cegados por una especie de “fiebre del aguacate”, los productores axárquicos, viendo increíbles beneficios en este negocio, están extendiendo las plantaciones, suplantando la agricultura tradicional basada en los almendros, los cítricos, la vid, incluso los olivares. La mayoría de estos frutos tradicionales son de secano y requieren poca agua para su crecimiento. Por el contrario, según The Guardian, se necesitan 2.000 litros de agua para producir un kilo de aguacate. Con una simple regla de tres podemos obtener los siguiente resultados:

1 tonelada son 1.000 kilos, 60.000 toneladas son 60 millones de kilos. Si 1 kilo de aguacate necesita 2.000 litros de agua, 60 millones de kilos consumen 120.000.000.000 (120 mil millones de litros al año). Ahora bien, otros datos aportados por Málaga Hoy afirman que el gasto medio por habitante y por día equivalen a 132 litros. Si multiplicamos este valor por los 80.000 habitantes del municipal veleño, sale 10.560 litros por día y habitante. Entonces, si multiplicamos esta cifra por los 365 días del año, solamente en Vélez-Málaga se consumen 3.854.400 litros al año. Esto sin contar los 211.328 habitantes de la Axarquía y las necesidades de las otras plantaciones agrícolas que no son tropicales.  

Según la Red Hidrosur, este año el embalse de la Viñuela contiene sólo el 42% de sus reservas, unos 70 hectómetros cúbicos, 70.000 millones de litros. Teniendo en cuenta los datos de The Guardian y en caso de que tuviésemos un período de sequía, si diéramos prioridad al riego de los aguacates, acabaríamos con todo el agua del embalses en menos de un año. ¿No es acaso un dato preocupante?

En Junio de 2015. El alcalde popular Francisco Delgado Bonilla realiza una importante operación concerniente al abastecimiento de agua en el casco urbano de Vélez-Málaga. Lo realiza sin procedimiento alguno. Con la excusa de reducir los costes de explotación de la empresa Aqualia -y reducir la cuantía de las facturas de cada hogar, asunto que nunca tuvo vigencia-, reduce en un 50% el agua que procede del embalse de la Viñuela, y que es procesada en la planta del Trapiche.  El 50% restante constará de las reservas locales, que son los pozos históricos de la "Fortaleza" y el "Romeral". Como éstas son insuficientes para proveer de agua a la población, Bonilla realiza una obra que cuesta 1 millón de euros y une todos los pozos con el "Molino de las Monjas": un aljibe antiguo, en desuso y con grandes porcentajes de calcio.

Paulatinamente, la calidad del agua veleña fue disminuyendo drásticamente hasta que en abril de 2017 el concejal de IU Miguel Ángel Sánchez se hizo eco de las quejas de miles de veleños. Como el agua portaba elevadísimas cantidades de calcio se formaban residuos sólidos, y las tuberías, los filtros, las lavadoras, los grifos, las máquinas de café o cualquier electrodoméstico que funcionara con agua acabó rompiéndose. El que fue concejal Marcelino Méndez-Trelles apareció en los medios con un vergonzoso comunicado diciendo que se estaban tomando medidas y que mientras tanto los veleños tendrían que comprar calgonit. Estas medidas consistieron en usar lechazos de polifosfatos y CO2 para rebajar también el PH y así reducir la dureza del agua. Hasta día de hoy este problema no parece haberse solucionado. La calidad del agua veleña sigue siendo lamentable; un agua que los ciudadanos pagan religiosamente y que debería ser un derecho el tenerla de buena calidad.

Para terminar, me da a mí en la nariz que, ante la carestía de agua que vamos a tener en las próximas décadas, los productores locales ya han acordado con los políticos de turno darles prioridad a sus frutos tropicales. Van a sobreponer los intereses económicos de particulares a los de la salud pública. Además, la mayoría de los veleños han dejado de protestar. En lugar de ello, asumen esta terrible situación y compran agua embotellada, generando aún más basura plástica. En el futuro este preciado líquido se encarecerá y entonces no todos podrán acceder a ella. Y lo más triste es que, aun teniéndola, ya la estamos perdiendo. Esto acaba de comenzar.

¿Qué ocurrirá ahora? ¿Quién asumirá la responsabilidad? ¿Realizarán las autoridades estudios de sostenibilidad? ¿Cómo habrán de contribuir los veleños para frenar este proceso?... Y cuándo el agua se acabe, ¿qué?   

lunes, 10 de junio de 2019

Retratos de un carnaval

El ser humano es  vivacidad, color, multiplicidad, mestizaje y ansias de gozo. Todos estos atributos se dibujan en nuestro rostro, entre cuyas líneas podemos vislumbrar los sútiles reflejos del alma. El retrato es una herramienta fotográfica para mostrar la naturaleza humana, sus sentimientos, sus inquietudes, sus identidades. Con tan sólo un "click" el mundo entero es revelado. Y este mundo se encuentra en Berlín cada año por el mes de junio.

El Carnaval de las Culturas no puede describirse sin emplear la palabra Diversidad. Personas de todas las partes del mundo se reunen en torno a un espacio para expresar sus identidades culturales: la comida, la música, la danza, las costumbres, los trajes folclóricos y, sobre todo, los genotipos. El resultdo es una explosión vibrante de colores y sabores concentrados en un mismo lugar durante los tres días que dura tal evento. 

Atrído por esta heterogeneidad, me colgué la cámara en el cuello y me disposa a lanzar ráfagas de fotos en busca de la especie humana. Mi interés se basó en fotografiar retratos en un ambiente tan cargado de movimiento, y a la vez tan masivo. Así que aquí os dejo una muestra. Lo que veréis simplemente son rostros dispares engullidos por la masa y mostrando su lado más humano. 

Título del estudio: "Retratos de un caraval". 





























    

domingo, 2 de junio de 2019

La ruptura y el fracaso


Los resultados de las elecciones municipales de 2019 en Vélez-Málaga han acabado mostrando una vez más la consolidación de un sistema difícilmente renovable. Me refiero a esas ansias de dejar el trasero pegado al asiento del consistorio y hacer de la política un oficio con derecho a finiquito pensionado. No es nada extraño afirmar que la mayoría de los que “parten la vaca” llevan tanto tiempo politizando sus nóminas como nominando sus votos. Y así durante lustros, convirtiendo el Ayuntamiento en un cortijo privado, rodeado por una verja eléctrica con un enorme cartel que dice “¡cuidado! Peligro de muerte por alto voltaje”.

Al pueblo le hacen falta buenxs mandatarixs que trabajen por y para el pueblo y no chupatintas de poca monta. Uno de estos buenos políticos es Miguel Ángel Sánchez Díaz. El otro se llama José María Matás Moreno. Los dos son hombres cultivados, templados, plenipotenciarios del sentido común y de la Izquierda que, a mí, personalmente, me ayuda a tener fe en el sistema. El primero fue concejal por IU en la oposición, estando a pie de calle en la defensa de los intereses de muchos vecinos y vecinas durante su corta legislatura. El segundo se presentó en las pasadas elecciones por las siglas de Podemos sin obtener una tan merecida acta de concejal. Y a ambos les traicionaron sus compañerxs de lucha: Izquierda Unida, tras varios años haciéndole el vacío, apartó de la lista a Miguel Ángel Sánchez y no quiso confluir con Matás rompiendo de este modo "el pacto de los botellines". 

Las luces rojas comenzaron a parpadear tras las elecciones generales. El partido de Pablo Iglesias había perdido un millón de votos (2.000 mil en Vélez-Málaga). Un ámplio sector de IU miró por encima del hombro a los de Podemos llegando a la conclusión de que, ante estos terribles datos, confluir en las municipales con ellos les restaría votos o, quizás, perjudicaría su imágen histórica. Para ello afirmaron que no compartían ni su código ético ni la premisa de renovar el sumidero de enchufes que supone Mancomunidad y EMVIPSA. 

Cuando se inició la campaña electoral, IU se presentó al público en el Centro del Exilio como Unidas Podemos, sin invitar a los miembros de Podemos, aunque eso sí, usado el logo del círculo morado en sus pósteres. Las zancadillas habían empezado, y fueron muchas. Entonces llegaron las votaciones del 26M. Izquierda Unida sólo obtuvo 1.368 votos (perdiendo más de mil), frente a los 1.730 obtenidos por Podemos. Los dos partidos se quedaron sin escaño en el Consistorio veleño. 

Ahora bien, no vamos a lanzar dardo impregnados de reproches. Tampoco ellxs deberían buscar a un culpable de este desastre. Si lo o la hay, ya es demasiado tarde. Sin embargo, Si Podemos hizo grandes esfuerzos por atraer votos aun siendo un partido joven que se presentaba por primera vez, Alicia Pérez, sin menospreciar sus buenas intenciones, perdió la oportunidad de sumar estos votos y llegar a los 3.000 votantes, con los que habrían conseguido dos o incluso tres concejales, y esto no es moco de pavo. 

Es tiempo de pensar con la cabeza fría. Esta crisis no es una cuestión de liderazgo, sino de replantearse nuevas estrategias políticas. Trabajar en equipo es fundamental, sea del color que sea. Es tiempo de enterrar los viejos prejuicios, comenzar a tender puentes y colocar en una misma disposición todas las cosas que nos une. Escuchar la voz de los vecinos. Conducir a los egoístas al ostracismo y reinstalar la computadora de la política local. No es tan difícil. Sólo hay que creer en ello, hablar con claridad y apartar los personalismos.

Mientras tanto, seguiré soñando con la utopía, esa utopía que me hace pensar en Miguel Ángel Sánchez y José María Matás, como artífices del antídoto para el maldito veneno de la egolatría que recorre las venas de la política veleña.         

Sesión de fotos: jugadores de ajedrez. Plovdiv (Bulgaria)


En los regímenes comunistas de la Europa del este del siglo XX el ajedrez jugó un papel muy importante. Pasó de un divertimento de minorías a un símbolo nacional y político. La clave para entenderlo se encuentra en las reglas, los métodos y los modos de juego. Los dirigentes comunistas apoyaron concienzudamente su popularización por los valores de disciplina, paciencia y capacidad intelectual de análisis y reflexión que posee este deporte. "la gimnasia de la mente", así lo llamaban. Incluso lo pusieron como materia optativa en los centros educativos. 

30 años después de la caída del telón de acero, todavía quedan resquicios de este noble juego en los países europeos orientales que habían estado bajo la órbita soviética. Especialmente en la ciudad de Plovdiv (Bulgaria) hombres de edad avanzada se sientan bajo la sombra de los árboles centenarios del parque Tsar Simeon, normalmente durante la sobremesa, y juegan al ajedrez. Torsos inmóviles. rostros en estado de concentración. Compañeros observado la jugada. Y otros esperando su turno. No beben alcohol. No fuman. No discuten. Solamente juegan al ajedrez y reviven así unos tiempos que ya han quedado lejos y olvidados.
     







jueves, 21 de febrero de 2019

No sólo döner kebap

Berlín es una de las ciudades más interesantes de Europa para comer de manera económica y además para descubrir nuevas recetas. Su carácter cosmopolitano e internacional es bien conocido. Podemos observarlo en su historia: durante los años 50 la economía alemana del oeste afrontaba un grave problema de falta de mano de obra. El entonces ministro de trabajo Theodor Blank promovió que se contratasen trabajadores de los países del sur, entre los que se encontraban España, Italia, Turquía, Marruecos, Grecia, la antigua Yugoslavia o Portugal. Fueron llamados los "Gastarbeiter" (trabajadores invitados), requeridos en la minería, la siderurgia, la industria automovilística o la construcción. Muchos de ellos regresaron a sus países de origen años más tarde. Otros, sin embargo, se quedaron, formando el grupo social al que aquí denominan "Person mit Migrationshintergrund" (persona con antepasados migrantes), que viene a ser lo mismo que "un alemán con raíces de otro país".  

La gran riqueza cultural que se ha ido depositando generación tras generacion sobre la ciudad es un hecho que el berlinés autóctono suele desdeñar, ya que se siente amenazado por la intromisión de culturas foráneas. Un caso especial se encuentra  en el pueblo turco, el grupo más numeroso, cuyas gentes suman más de dos millones en todo el país, y 120.000 viven en Berlín. Pese a todo, Berlín no sería la urbe que hoy es sin este sustrato turco, imprescindible para comprender la evolución que ha sufrido en los últimos 50 años, convirtiéndose en la vanguardia de Europa.  

Sin entrar en niguna controversia, es indudable que Berlín no es sólo la Meca del döner kebap. Esta ciudad de más de tres millones y medio de habitantes posee un amplísimo abanico de restaurantes, bares, establecimientos de comida rápida tipo "take away" o cocinas del mundo. La comida italiana siempre ha estado en auge. En el presente la española y peruana se encuentran en alza, mientras que las cocinas africanas y asiáticas son igualmente prestigiosas, De todos modos, si paseamos por cualquier barrio de Berlín nos daremos cuenta de la variedad geoculinaria existente: Vietnam, Punjab, Argentina, Japón, Grecia, Jamaica, México, Taiwan, Bulgaria, Francia, Cuba, Indonesia, Sudan, etc.  

Lo verdaderamente impresionante son los precios, pese a ser una capital de una nación próspera. Evitando las zonas turísticas, la media de una comida ronda los 5 . La cantidad y calidad depende mucho de donde vayas, pero, si conseguimos alguna recomendación, seguro que encontraremos un lugar sorprendente. 

Y para terminar, os recomiendo varios sitios de comida internacional muy económicos. Estos puntos no se encuentran en ninguna guía oficial o página Web, sino que las he ido anotando en función de mi propia experiencia. Espero que disfrutéis y ¡buen apetito!

- Pho Pha: comida vietnamita. Hermannstr. 151, 12051 (el plato cuesta entre 5 y 8 
€ -cantidad muy abundante-)
- Basmah: comida sudanesa. Reichenbergerstr. 26, 10999 (Döner por 3 
, salsa satay incluida -cantidad abundante-)  
- Musashi: comida japonesa. Kottbuser Damm 102, 10967 (mejor Sushi de Berlín, bandeja entre 10 y 15 € -cantidad abundante-).
- TS Food Supermarkt: supermercado hindú y africano. Alt Moabit 74, 10555 (hay una mesita en mitad del supermercado donde venden las mejores samosas de Berlín por solo 1 € la unidad -cantidad abundante-)
- Falafel Humbaba: comida de Oriente Medio. Turmstr. 85, 10551 (mejor kebap de la ciudad con excelente pan de pita y salsa picante entre 3 y 4 €)
- Geco Tapas-Bar: comida española. Grünauerstr. 46, 12524. En Köpenick (comida española de exquisita calidad, tapas entre 4 y 6 euros, plato de embutidos entre 4 y 9 euros -cantidad aceptable-)

viernes, 8 de febrero de 2019

1937. La batalla de Vélez-Málaga


El 8 de febrero de 1937 se produce la caída de Vélez-Málaga por las tropas fascistas. La batalla fue más un desfile que otra cosa, y no se llegó a pegar un solo tiro, pues las milicias veleñas se vieron incapaz de hacer frente a una situación extremadamente difícil.

La Axarquía estaba defendida de forma natural por las sierras Tejeda y Almijara, pero aun así existían dos puertos de montaña por donde el enemigo podría entrar con facilidad. Éstos eran el Puerto de los Alazores y Las Ventas de Zafarraya. Allá trasladaron a la mayoría de los batallones de milicianos, sin apenas munición y mal armados. La retaguardia veleña formó el batallón antifascista nº 19, a cargo de un comandante suizo llamado Alfred Bietenharder Sieber, cuyas filas estaban formadas por voluntarios sin armas y sin adiestramiento. El cuartel general estaba en la casa de la familia Bascán, en la calle Lope de Vega. Las tareas del batallón consistieron en hacer vigilancia, formación y ejercicios de marcha.

A principios de 1937 a la Axarquía llegaron miles de desplazados hambrientos y desesperados que huían de la represión militar de las zonas ocupadas. Eran naturales de El Salar, Moraleda de Zafayona, Loja, Alhama de Granada y sus zonas rurales. Nada más llegar, fueron distribuidos por los pueblos. Cualquier espacio para hospedarlos era permitido: un almacén, una casa abandonada o un molino; o bien obligaban a los vecinos a acogerlos en sus propias casas. El comité de refugiados de Vélez-Málaga los alojó en la Iglesia de San Juan, ofreciéndoles mantas y comida.

El viernes 6 de febrero comenzó la ofensiva final. Se libraron duros combates en la sierra. Vélez se había preparado para la defensa. En el arroyo Zamoranos excavaron trincheras (punto estratégico por donde discurría la carretera Torre del Mar-Loja) y en la vega del río hicieron una pista de aterrizaje donde operó una escuadra de seis polikarpov rusos al mando de Anton Vikentyevich Kovalevsky (a) Casimiro. Según el historiador veleño  Antonio Manuel Peña, la pista se encontraba en el cortijo Concha y los aviadores rusos pernoctaban en un edificio del Paseo Nuevo, dónde está hoy el colegio Eloy Téllez. Ese mismo día los aviones fascistas bombardearon los pueblos de la comarca. En Vélez se anunciaron los ataques aéreos por medio del repiqueteo de las campanas de la iglesia de Santa María, las cuales sonaron con frenesí desde la mañana hasta las 3 de la tarde. Uno de los cazas rusos fue abatido durante estos enfrentamientos. La población estaba aterrorizada y los milicianos de retaguardia pululaban por las calles con los ánimos muy encendidos. Entonces, por la tarde, el frente se rompió.

El mando republicano dió la orden de retirada. Mientras huían, detonaron el Puente de Don Manuel, lo que suponía retrasar el avance del enemigo al menos durante 12 horas. El sábado 7 de febrero el desorganizado río humano va llegando a Vélez, formado por miles de vecinos de la Axarquía, refugiados y milicianos sin control. La ciudad se convirtió en un caos y el Comité de enlace abandonó la ciudad a su suerte. Milicianos forasteros, muchos de ellos borrachos, empezaron a saquear algunas casas volando las puertas con dinamita. Numerosos veleños se prepararon para huir, mientras que unos pocos decidieron quedarse. Al llegar la noche, la ciudad era un desierto.        
     
Sin embargo, a las 5 de la madrugada el teatro Principal convertido en polvorín fue volado para impedir que las municiones cayeran en manos fascistas. La detonación que se generó fue tan terrorífica que alertó al resto de la población a poner pies en polvorosa. Las llamas se estaban expandiendo por las casas de la calle Luis de Rute; en breve, arrasarían el barrio. Otro suizo de nombre Ernst Hablützel tomó un racimo de dinamita y los lanzó contra el fuego, provocando que se extinguiera rápidamente. Este señor había trabajado en la empresa de Eléctrica de Vélez S. A. (en aquel entonces en manos de la Elektrobank de Zúrich) y conocía muy bien a los propietarios de las casas del barrio, haciéndoles un gran favor.

Al día siguiente, domingo 8 de febrero, a las 2 y media de la tarde, varios tanques orugas italianos penetraron en Vélez, realizando varios disparos al aire. Poco después, una columna motorizada italiana, tanques y soldados nacionales desfilaron por la calle Coronada rumbo a la plaza de la Constitución. Por el barrio de la Villa descendieron las tropas regulares de moros que saquearon las viviendas obreras a su paso. Al final del día, la bandera rojigualda ondeó en el balcón del Palacio de Beniel.

El historiador Peña nos ofrece el valioso testimonio de uno de sus familiares:

"Mi familia vivía en la calle Coronada un poco antes de San Juan de Dios. Mi bisabuelo Manolo Méndez Orgaz, que era funcionario de prisiones y había sido hasta mediados de la República, el director de la Cárcel; escuchaba en secreto la radio en la buhardilla de la casa, al general Queipo de Llano y con prismáticos veía las tropas bajar desde el Trapiche hasta la Cruz del Cordero. Desde allí entró la infantería italiana por el Barrio del Pilar hasta la plaza de San Juan de Dios y venían en guerrilla, apostándose en los portales y esquinas por si había resistencia. Mi bisabuelo se asomó al balcón y agitando la gorra empezó a gritar -¡Vía libre, vía libre. Arriba España, viva Italia, arriba España!-. Y ya empezaron los soldados a llegar y entrar en Vélez, desfilando y los vecinos saliendo a recibirlos con júbilo".

Vélez había caído en manos sublevadas, comenzando la mayor pesadilla de la historia local: los fusilamientos masivos por venganza y para implantar el terror, firmados por el juez militar y veleño Rodrigo Vivar Téllez.

martes, 5 de febrero de 2019

Los "rescatadores" de alimentos


Foodsharing es una plataforma online establecida en Berlín y encargada de rescatar, compartir y distribuir los alimentos que se tiran a la basura. Es completamente gratis y su trabajo es voluntario.

Esta iniciativa nace en el 2012 como asociación encabezada por Valentin Thurn, director del film “taste the waste”. Se sumaron a esta causa un numeroso grupo de activistas con la idea de frenar el ingente volumen de comida que se tira al cabo del día en las grandes ciudades. Y qué mejor manera de hacerlo que entrando en acción. Entre abril y julio del 2012 emprendieron una campaña de crowdfunding, cuya finalidad era conseguir 10.000 euros para lanzar la página Web y divulgarlo por toda Alemania. El resultado fue más que positivo, pues al final recaudaron más de 11 mil euros. Ese mismo año la Web comienza a funcionar; un año más tarde crean una en Austria. En el 2014 eran más de 34.000 usuarios activos en la plataforma, rescatándose toneladas de comida. 

Pero ¿cómo funciona Foodsharing? Os preguntaréis.

Previamente hay que saber que hubo un convenio entre los supermercados ecológicos (como LPG Biomarkt, Bio Company, Alnatura o Denn’s) y la asociación. Las empresas se comprometieron a que los llamados “savers” o rescatadores entrasen en sus almacenes para recolectar la comida que se iba a deshechar. Esta actividad siempre lo hacen voluntarios, los cuales seleccionan los productos en buenas condiciones, tras lo cual son transportados a las llamadas “neveras” (puntos de acceso para el usuario de a pie), o bien se llevan la comida a casa y la anuncian en la plataforma online a modo de “cesta” (se llama así porque presenta un icono con esta forma). Los alimentos que se van a tirar todavía no han cumplido su fecha de caducidad y son 100% comestibles; aquellos productos que han sido mal envasado o presentan un aspecto no estandarizado para su comercialización también son rescatados. Frutas, verduras y pan es lo que más se recicla en el presente.  

Foodsharing ha revolucionado el concepto de reciclaje de comida en Alemania y Austria. Tanto los que ayudan como los que se benefician de este sistema lo hacen por conciencia ecológica, por activismo político. La red de distribución está muy bien organizada y la solidaridad es el motor del proyecto.

En definitiva, mi experiencia siempre ha sido positiva. He frecuentado diferentes puntos de acceso y puedo asegurar que casi todos los días puedes encontrar alimentos, ya sea en una nevera u otra. El sabor de las verduras y especialmente el de la fruta son sorprendentes, llevando por supuesto el certificado de ecológico.
  
Inscríbete en su Web https://foodsharing.de/ y clickea el icono del mapa, donde tendrás acceso a las neveras y a las cestas.

Espero que les sirva de ayuda y contribuyan a un mundo mejor, más limpio y sostenible.