jueves, 15 de abril de 2010

wanted: Garzón

Estamos viviendo lo que a mi entender se trata de las consecuencias de una “Transición Incompleta”. El cambio de la dictadura a la democracia fue de algún modo ejemplar o modélica porque no hubo derramamiento de sangre in extremis. Sin embargo, se llevó a cabo ignorando algo tan importante como fue la reclamación de justicia a favor de las víctimas del franquismo. Para eludirlo, se añadieron algunos ingredientes nuevos llamados “reconciliación nacional” y “amnistía de 1977” para los verdugos del pasado. Al contrario que en otros países de Europa, aquellos “matarifes” (vivos y muertos) no fueron juzgados y se les perdonó.

En tal caso, aunque lentamente se produjo el descabezamiento de Pro-franquistas que ostentaban altos cargos en los Tres Poderes, con el tiempo se ha podido vislumbrar que esos mismos (y sus sucesores) que antes pertenecían al aparato dictatorial, siguen ahí en el mismo sillón pero con diferente chaqueta. En cualquier otro país esto hubiera sido inadmisible (pongamos el ejemplo de Alemania e Italia), pero como la Izquierda española no quería volver a repetir la sangría del pasado, y existía un contexto político a nivel europeo muy distinto al de los años 30, decidieron por unanimidad dar la espalda al problema por el bien de la Democracia.

Y aquí subyace el “quick question”, o sea, el “meollo del asunto”. Porque ese armisticio fue un tremendo error. Ahora están saliendo a la palestra las consecuencias del mismo.

No hay duda de que la Justicia actual, por muy técnica que pretenda ser, está politizada puesto que los jueces del Tribunal Supremo son personas, como tú y como yo, con significaciones endógenas y exógenas. Esto, para nuestra desgracia, es propio de humanos. Seguramente el caso Garzón no hubiera tenido esta enorme resonancia si no fuera Garzón el juez que es. Es más, nadie hubiera conocido el procedimiento si la Falange española y el Sindicato ultraderechista Manos Libres no aparecieran como instigadores. Pero sobre todo, y lo más trascendental, nadie sabría de todo esto si el tema en particular no fuera las víctimas del franquismo, o sea, el de la Memoria Histórica.

La Memoria Histórica, pese a sus detractores catastrofistas, ha hecho un gran bien durante sus casi ocho años de vigencia. Se han conseguido cerrar muchas heridas. ¿Por qué ahora y no antes se ha promulgado la ley de Memoria Histórica? Quizá ha sido el momento justo. Quizá han tenido que transcurrir treinta años de régimen democrático para que los reaccionarios y conservadores, herederos de ese espíritu “vallicaído”, nos hayan permitido poder abrir la puerta del conocimiento (España es un país que ha vivido siempre bajo la sombra del miedo). Quizá estos retrógrados hayan comprendido la labor humanitaria de la ley porque, es curioso que, casi ochenta años después de la guerra civil aún me vengan personas y me pidan información sobre el paradero de algún familiar fusilado durante aquellos aciagos tiempos. Gracias a mis investigaciones (y las de otros muchos) se les ha informado y, al mismo tiempo, se les ha llenado el hueco del corazón que tenían vacío. Eso es la justicia que se ha conseguido realzar en estos años, aunque aún quede un largo camino por recorrer.

A lo sumo, este movimiento social se estaba llevando a cabo de forma apolítica, sin entrar en el juego revanchista de los extremos, con los esfuerzos de asociaciones, instituciones y particulares. Pero entonces la alarma se disparó cuando un juez, el señor Garzón, pretendía juzgar a los verdugos franquistas (muertos ya), en especial, al dictador Franco.

¿Esto qué quiere decir? Pues significa que algo falló entonces; que, viablemente, con apoyo internacional, habrían tenido que ser juzgadas las personas que tuvieron responsabilidades políticas durante la dictadura y que apoyaron las torturas, la violencia y la pena capital. Es cierto que en aquel contexto hubo muchas tensiones (miedo, siempre miedo) y, por otro lado, hubiera sido imposible recibir la ayuda internacional porque sencillamente España constituía un país tremendamente atrasado con el resto de Europa (atraso, siempre atraso). Además, las fuerzas conservadoras seguían teniendo el poder pese a la máscara de regeneracionismo político.

Con el caso Garzón no se está juzgando las interpretaciones jurídicas de la ley, tal y como intenta hacernos creer el juez Varela. El Tribunal Supremo siempre ha cambiado las leyes a su gusto en pos de los guiones preestablecidos de los políticos, ya sea para combatir los llamados “problemas nacionales” (País Vasco, Estatuto Catalán,…) Tampoco se está juzgando la politización del aparato jurídico español (la cruzada personal de ciertos jueces contra Garzón) ni las tramas de corrupción (ha habido muchos Gürtel antes y los habrá desafortunadamente).

Lo que se está juzgando ahora son los procesos democratizadores de los últimos 30 años, considerando si nuestra Democracia ha o no ha podido integrar a las fuerzas políticas históricamente antagónicas. Fuerzas que todavía están escritas con un lenguaje anacrónico, marcados por tremendos valores arcaicos.

De todas formas, sea cual sea la resolución de la sentencia, el tiempo pasará y la gente olvidará. Son otros tiempos. Tiempos de mediocridad.

5 comentarios:

  1. SuperChaplin, en primer lugar enhorabuena por el Blog.

    Respecto a tu visión del procedimiento de Garzón, discrepo, en tanto que en primer lugar, nuestro Código Penal así como el de todas las naciones civilizadas recoge la muerte como una de las causas de extinción de la responsabilidad penal, por lo que el Juez en ningún caso podía iniciar y dirigir un procedimiento penal contra los dirigentes franquistas fallecidos. Respecto a los dirigentes franquistas que aun viven, existe la Ley de Amnistía, que fue la forma que se pactó para lograr la trasición a la democracia en España, y que hubiera sido muy difícil, o imposible sin la misma. Otra cosa es que todo el mundo esté conforme con como se hicieron las cosas, o que haya quien esté conforme con la democracia y ahora, 30 años después, pretenda incumplir los pactos que se alcanzaron durante la transición en este sentido, para reabrir heridas del pasado.

    En Alemania, te puedo asegurar que la inmensa mayoría de jueces y funcionarios nazis, tras la 2ª guerra Mundial estaban de nuevo ocupando puestos de responsabilidad, lo que pasa es que allí la transición se la hicieron unas fuerzas invasoras de Alemania después de una guerra en la que murieron 60.000.000 de personas, que desmembraron el país durante casi 50 años.

    Respecto al Juez, creo que debe dejarse a la Justicia actuar, y radicalizar las posturas de defensa de Garzón conviertiendo el Juicio en la última de las batallas de la Guerra Civil, me parece no solo ir muy lejos, sino cuestionar uno de los poderes fundamentales del estado como el Poder Judicial, por el simple hecho de no compartir las decisiones del mismo. Los políticos lo que tienen que hacer es dedicarse a la suyo, y no a absolver o condenar a nadie, que para eso están los jueces.

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  2. Gracias por tu opinión.

    Tiene razón en lo que hablas. Debe de respetarse la Justicia (pilar principal de la democracia). Yo no defiendo ni a Garzó ni a Varela (aunque me parece que todo este tinglado es una trama política para quitarse de enmedio al "super juez" por razones obvias). En todo caso opino que la ley de Armistía de 1977 no fue muy acertada y en la Transición hubo decisiones que debieron hacerse de otra manera;

    Usted, como bien afirmas, comentas de que en Alemania jueces y funcionarios nazis volvieron a retomar sus cargos, eso, en mi opinión es irremediable, pues ocurrió incluso aquí. Pero a lo que yo me refiero es que allí, al menos, se juzgó a los cabecillas: hablo de los juicios de Nuremberg (¿ocurrio lo mismo aquí?)

    Sin embargo, contando con el contexto del momento, supongo que la ley de armistía fue la mejor opción.

    En todo caso, te vuelvo a remitir una frase de mi texto: "Lo que se está juzgando ahora son los procesos democratizadores de los últimos 30 años, considerando si nuestra Democracia ha o no ha podido integrar a las fuerzas políticas históricamente antagónicas. Fuerzas que todavía están escritas con un lenguaje anacrónico, marcados por tremendos valores arcaicos".

    Y sí... la política para los pólíticos.... pero, por favor, que regeneren las bases de su dialéctica.....

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  3. La democracia no es más que un marco de convivencia, en el que el ordenamiento jurídico vela por la posibilidad de que existan unos derechos y libertades básicas para todos, y que per se implica la existencia de fuerzas políticas rivales. Pero eso es el pluralismo político que es síntoma de buena salud del sistema. Otra cosa es que existan grupos políticos radicales con partido propio o integrados en partidos de los más representativos, cuya seña de indentidad sea una cierta nostalgia de épocas pasadas, y que a cada oportunidad que se les presenta, como esta del juez Garzón, o como la del debate sobre la ley de la memoria histórica, intenten darle a la historia una interpretación desde un punto de vista ideológico anclado en las ideologías radicales imperantes en los años 30 en España y Europa, es decir el fascismo y el comunismo estalinista.
    Desde mi punto de vista, los hechos de la historia solo se pueden analizar objetivamente, con el sosiego que cierta distancia en el tiempo permite, pero hay grupos empecinados en reavivar de las cenizas apagadas de la guerra civil un fuego que les permita medrar en el juego político, que hasta el momento habían tenido poca trascendencia, pero que con Temas como este de Garzón, se permiten poner en duda la imparcialidad de la Justicia Española a la que han tildado de franquista, sectaria .... logrando una gran repercusión en los medios de comunicación, y que la gente recele de ella, lo cual es un flaco favor respecto a la democracia.

    Respecto a los Juicios de Nüremberg, tema del que algo conozco, se juzgó a los máximos responsables del estado nazi que los aliados pudieron encontrar con vida, aplicando una serie de principios jurídicos extraídos de la doctrina del derecho natural, sin que existiese en el momento de su perpetración ninguna ley de carácter penal en el Estado alemán ni en el ámbito internacional que tipificase como delitos los hechos por los que los acusados fueron llevados a juicio. Y la pregunta es ¿Y porqué en aplicación de esos principios de respeto a la vida y la dignidad del hombre los aliados no continuaron la 2ª Guerra Mundial en suelo español para acabar con la dictadura de Franco y la represión? Pues muy sencillo, porque les importaba un comino la forma del Estado y la situación de los ciudadanos españoles represaliados. Los juicios de Nüremberg aunque justos en el resultado (quizás se quedaron un poco cortos) fueron unos Juicios políticos de excepción dispuestos para eliminar físicamente la cúpula del nazismo e impedir posibles resurgimientos del Leviatán, y asegurarse una ocupación más o menos pacífica de Alemania. Ya lo decían los romanos ¡Vae Victis!

    Yo creo que hay que ser constructivo, y no mirar atrás buscando el enfrentamiento. En España hubo una guerra civil, nos matamos entre nosotros, pero después hubo una reconciliación y se pasó de un régimen dictatorial a una democracia, pagando un peaje para que no se reabriera el enfrentamiento entre la izquierda y la derecha. Deberíamos estar orgullosos de la Transición y de la generosidad de la que todas las fuerzas políticas hicieron gala, y no criticar tanto que si se fue blando o no, y ello no debe ir reñido con el conocimiento de la verdad de lo que pasó, y con la exhumación de cuerpos de las fosas comunes, pero siempre con sosiego y sin la consabida manipulación de algunos políticos radicales.

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  5. muy buena respuesta, vuelvo a decirle que estoy en parte de acuerdo su opinión. Es más, me gustaría matizarle una cuestión más relativo a ese mensaje agresivo del 36 que muchos partidos políticos aún emplean (e incluso miembros de los grupos más centristas)

    Le hablo por propia experiencia, como investigador histórico, después de haber estado más de 5 años investigando la guerra civil en la comarca de la Axarquía (Málaga) y haber hallado el paradero de más de mil personas que hasta entonces estaban desaparecidas (y los motivos que me llevaron a ello no fueron familiares. Tengo la suerte de no tener ningún miembro represaliado por el bando victorioso de la contienda).

    Verá usted, existe mucha pasión en este tema. Se trata de muertes y asesinatos de padres, hermanos, tíos, o sea, lazos consaguíneos en los que se mezclan sentimientos poderosos.

    Pero el caso es que a día de hoy todavía hay miles de desaparecidos y cientos de fosas sin indentificar. La dictadura quiso borrar del mapa a esas criaturas empleando el terror y sus restos permanecieron olvidados durante décadas. Ya con la democracia tampoco se reactivaron los mecanismos de búsqueda y hallazgo de esas víctimas. No se si le ha ocurrido (yo lo pude percibir tras las más de cien entrevista a octogenarios que vivieron todo aquello), pero no hay cosa más triste en la vida que no poder enterrar dignamente a un padre o madre y ni tan siquiera saber dónde está. Es algo netamente cultural en nuestro país encomiarnos a nuestros difuntos mediante un espacio sacro: nicho, tumba, panteón, etc. Toda esta gente careció de ello.

    Por esta razón, y eso es lo que se reclama con la Memoria Histórica, pensamos que ya es hora (30 años de democracia)de cerrar este ciclo.

    A lo sumo, comprendo (pero no comparto en su justa medida) que numerosos sectores políticos se hallan proclamado en contra del Tribunal Supremo, ya que se anteponen las pasiones como antes le he explicado.

    Con respecto a tildar a un Tribuanl Supremo de fascista, desde un punto de vista racional, forma parte de la libertad de expresión (aunque se trate de un descalificativo feo). Estos apelativos son normales entre los partidos políticos. Suena mal, pero cuando cada minuto oímos en la televisión los millones de descalificativos que aparecen en los programas del Gran Hermano o los del Corazón (a todas horas) atentando contra personas u cosas, nadie protesta por el daño que están haciendo a nuestra sociedad... y ahora, con el tema Garzón, una sola palabra crea ampollas..

    no se preocupe, amigo lector, esta tormenta pasará y todo quedará en una anécdota.

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