martes, 4 de mayo de 2010

un sueño


¿Un estigma tatuado? ¿Un sentimiento atrapado en ámbar? ¿Un recuerdo que da vueltas en un eterno bucle? No lo se. Sólo se que en ocasiones mi subconsciente me juega malas pasadas.

Allá, en el reino de los sueños, cuando traspaso el límite de la vigilia, una imagen vuelve a resurgir de las cenizas como el ave Fénix; y esa figura eres tú.

No se cómo lo hago ni cómo se concibe. Quizá se trate de un acto mágico de la naturaleza o la consecuencia del caprichoso deseo de hadas traviesas. Sea lo que sea, en determinados momentos sueño contigo.

Sin embargo, esos sueños van y vienen cargados de melancolía; sueños que hablan de amargas despedidas. Supongo que la tristeza de aquellos días angustiosos se clavó en el alma como dardos emponzoñados para permanecer hiriéndome inconscientemente: Son pequeñas gotas de aflicción.

No lo dudo. Me gustaría acabar con estos desdichados sueños. Mas nadie puede quitar lo que el destino ha grabado en el corazón de las personas, cuyas huellas imperecederas dificilmente pueden desvanecerse.

De todas formas, sí puedo luchar contra ello. Aquí en mi soledad. Reconfigurando estrechos senderos, densos y oscuros bosques que conducen a lo más negro de las tinieblas, intento cada día, cual condenado a un perpetuo suplicio, guiar mis pasos con la luz de mis ilusiones, de mis metas… Ya he recorrido una buena porción de este viejo mundo…

Ahora el sueño se va esfumando poco a poco e intento cincelarlo sobre un soporte informático como haciendo una terapia curativa.

En ese sueño huías porque estabas triste, abatida. Salí en tu busca para decirte que te amaba como si nunca te lo hubiese dicho. entonces, te encontré en una estación de autobuses, esperando el próximo vehículo que quizá te llevaría hacia cualquier lugar. Nos tumbamos en el suelo boca arriba y, mirando al cielo, cabeza junto a cabeza, te dije que te amaba, que no te fueras… y desperté.

Cuando abrí los ojos me di cuenta que pisaba de nuevo la Tierra del Tránsito, volví a sentir aquella sensación de amargura que sentí hace cuatro años.

Ahora se desvanece. Lentamente. Lo siento escurrirse. Sí. Ya queda poco. Ya mismo esa sensación regresará al abismo del olvido…

1 comentario:

  1. El reposo del cuerpo, de la mente y del alma van por caminos muy distintos. Nuestro cerebro es un amigo inseparable, se hace eco de nuestros sentimientos, buenos o no tanto, y nos muestra lo mas profundo de nuestro interior, en los sueños. Me ocurre algo semejante a ti, paso noches reviviendo aquellos momentos,-98 por ciento, malos- que como bien dices quedaron grabados en mi corazon.La mayoria de las veces, las pesadillas me despiertan entre lagrimas, y otras, no tan afortunadas, no lo hacen. POr eso al levantarme, pienso que si puedos cambiar mis dias, y le doy a mi corazon toda la paz que no tengo en mis moches. Salud y suerte.

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