miércoles, 16 de junio de 2010

5 años de Memoria Histórica en la Axarquía. Tercera parte parte


Como consecuencia de mis investigaciones, surgieron algunas críticas, en especial del técnico de Patrimonio del Ayuntamiento de Vélez, que se las empeñó en despotricar contra mí movido, quizá, por la soberbia o la envidia. En una visita a Radio Algarrobo, leí esta carta en directo:

"Quisiera contestar a ciertas críticas que recibí ayer. Se me tachó de aficionado al escribir en el periódico. Y me gustaría aclarar a estos “críticos psicóticos” que esa afición viene de largo. He sido requerido en diferentes ayuntamientos para la realización de trabajos sobre la Recuperación de la Memoria Histórica en Periana, Colmenar, Riogordo, el Borge y Alfarnatejo, subvencionado por la Junta de Andalucía o, en otras ocasiones, por propia iniciativa de estas instituciones. También llevo recopilando más de un centenar de entrevistas de testimonios que vivieron la Guerra Civil en primera persona, la mitad de ellas grabadas en formato videocámara. Estoy haciendo un exhaustivo estudio de los Juicios Sumarísimos de axárquicos en el Juzgado Togado Militar nº 24 de Málaga y nº 23 de Almería. He realizado charlas en diversas asociaciones. He escrito en la revista Ateneo de Málaga y, actualmente, cada lunes en el periódico Diario Axarquía, el cual estima la publicación de un lfascimil a primeros de año, si todo va bien. Estoy ayudando a personas a buscar información sobre familiares desaparecidos o represaliados. En fin, si a esto se le llama “ser un aficionado”; esta afición me gusta mucho y disfruto con ello… Además de aprender cada día.También me han acusado de "iletrado", que es lo mismo que carente de titulación” Pues es cierto, querido crítico, me faltan dos asignaturas para terminar la carrera que pienso hacerlo en febrero. Por otro lado, tengo 25 años y una vida por delante para dedicarme a este tema que muy pocos se han atrevido a tratar en Vélez, aún siendo grandes doctos en la Historia. Y ¡otra cosa! Nadie nace sabiendo".


LA ASOCIACIÓN CONTRA EL SILENCIO Y EL OLVIDO

Un día conocí a Miguel Alba, coordinador de la Asociación “Contra el Silencio y el Olvido” en la Axarquía. Me pidió amablemente el cómputo de fusilados en el Municipio de Vélez y yo le di la información sin tapujos.

Desde el primer momento hubo muy buenas relaciones entre ambos. A día de hoy puedo decir que, gracias a esta amistad, he alcanzado muchas metas en la vida, pues Miguel me ayudó desinteresadamente y me abrió numerosas puertas. Como consecuencia de este encuentro, inicié de forma profesional la investigación de la represión en la Axarquía, además de ser colaborador de la Asociación.

También, comenzamos lo que más tarde se gestó como el primer movimiento de familiares axárquicos que tenían alguna víctima de la guerra, cuyo paradero y reconocimiento aún no había sido logrado pese a los 30 años de Democracia.

A mediados del 2004 la Consejería de Justicia y Administración Pública promulgó leyes para la concesión de subvenciones a los pueblos andaluces que lo requiriesen con "La misión fundamental de la recuperación de la memoria histórica" y para "el reconocimiento público y la rehabilitación moral de las personas que fueron víctimas de la represión franquista, poniendo fin a un olvido injusto e interesado que se ha producido por la distorsión de lo sucedido, por la negación de los hechos o por haberlos ignorado intencionadamente".

Por otro lado, la Asociación, a cuya cabeza se encontraba Paco Espinosa, efectuaba arduos trabajos burocráticos y de archivo, en tribunales, juzgados militares y registros civiles. Recuperaba datos, nombres, fechas de ejecución, con la finalidad de perpetrar un ambicioso proyecto: Exhumar los restos que se encontraban en el cementerio de San Rafael (Málaga). Los trabajos arqueológicos comenzarían tras un año de negociaciones con las Instituciones más importantes de la Junta y del Gobierno.

A excepción de estos hechos, el resto de la provincia permanecía impasible. Aún no había surgido la conciencia colectiva. Incluso muchas Alcaldías, gobernadas por partidos de Izquierda, eran reacias, pues pensaban que aquello que se llamaba “Memoria Histórica” podía herir la sensibilidad de los ciudadanos y eso de recordar a los muertos de la guerra no les daría los votos en las urnas.

En algunos de mis trabajos de investigación, las autoridades políticas me exigieron cierto recato a la hora de elaborarlo, como ocurrió con el alcalde de Alfarnate, pese a que era socialista. En otra ocasión, una concejala de Izquierda Unida de Torrox se negó a preparar la subvención de la Junta alegando que aquello provocaría discordias entre los integrantes del tripartito que gobernaba el pueblo.

En un principio, la Asociación “Contra el Silencio y el Olvido” fue la pionera en este campo por su excelente organización. Otros grupos, como el “Foro por la Memoria” de signo comunista, o “Todos los Nombres” de rasgos anarquistas, se mantenían indiferentes o aún no se habían reactivados. El porqué, no lo se. Quizá, todavía no tenían claro cuáles eran las pautas a seguir, o quizá estaban tan imbuidos en problemas internos que no estuvieron a la altura de las circunstancias.

En el mes de octubre del 2006 arrancaron las tareas de exhumación en San Rafael. El profesor de la Universidad de Málaga, Sebastián Fernández, fue nombrado técnico de la excavación arqueológica. Desde entonces, se han desenterrado más de treinta mil cadáveres de los cuatro mil quinientos estimados. Esta noticia ha dado la vuelta al mundo. Incluso el sistema metodológico empleado en los procesos de exhumación se ha convertido en punto de referencia a nivel nacional.

Aunque pasado un tiempo, más o menos al cabo de un año del inicio de la intervención, como consecuencia de la enorme resonancia que provocó la exhumación de tan epresentatva fosa, comenzaron las primeras batallas intestinas en el seno de la Asociación malagueña, en especial por las críticas vertidas de Rafi, mujer de temperamento impetuoso que aún hoy en día se encuentra en un arduo, e innecesario, confrontamiento dialéctico contra ellos.

En Vélez, aun por aquel año, no existía desunión, pese a que, como narraré más adelante, sí hubo discordias por el insípido protagonismo social y político.

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