jueves, 22 de julio de 2010

¿Crísis o consumismo desenfrenado?


“Aunque quisiera percibir la crisis, es inútil para mí que siempre he vivido en crisis”, me dijo mi buen amigo Manolo de Almáchar. Esta afirmación me hizo reflexionar sobre este recurrente tema.

Todos los días se escucha lo mismo en las tertulias taberneras, los mercadillos o las colas del supermercado. La Crisis, despidos, empresas en bancarrota, alta tasa de desempleados, parón en la construcción. Algunos lo llaman “recesión”, mientras que otros prefieren hablar de catástrofe. Pero yo, en mi humilde pueblo, no la veo por ninguna parte.


Cuando llega el fin de semana, observo los bares, cafeterías y restaurantes con una nutrida clientela. En los aparcamientos del Ingenio se pueden ver hileras de coches aparcados, signo de que la gente continúa comprando artículos de “segunda” necesidad. Aquí y allá se están inaugurando comercios hosteleros. Por el contrario, no nos engañemos. La crisis o la recesión es una realidad. Aunque existe otra realidad que casi nadie ha sabido apreciar en los últimos años.


Hubo un Boom inmobiliario. El nivel económico de la clase media subió como la espuma mientras que los precios de los inmuebles se dispararon. La Construcción llenó los bolsillos de ilusiones a mucha gente. Un simple peón de albañil ganaba con el sudor de su frente mucho más que un funcionario o un médico de guardia. Se crearon multitud de “empresas del ladrillo”. Los concesionarios vendían coches como caramelos... Todo esto se hacía con dinero, dinero que parecía brotar como el agua de un manantial.


Y aquí está el problema. Fue así como los andaluces olvidamos que siempre hemos sido pobres, que nuestra “sabia económica” se encuentra en el campo y que nada dura eternamente. Así fue como muchos abandonaron el campo para trabajar en”la Obra” huyendo de la dureza de las tareas agrícolas. Así fue como se produjo una histeria colectiva de consumismo desenfrenado. La gente quería los mejores pisos, los mejores coches, las mejores televisiones de plasma, los mejores trajes… lo mejor de lo mejor.


¿Cómo podían permitirse ese ritmo de vida? Pues con dinero de los bancos, o sea, con préstamos hipotecarios. Nos convertimos en esclavos de “las Letras”, pero no las letras de la Escuela, sino las letras de la Banca, que cuestan menos aprenderlas y más pagarlas. Ahora, por este motivo, a muchos les cuesta llegar a final de mes y tienen tantos problemas financieros que sufren de insomnio y calvicie no-hereditaria.´


Quizá, deberíamos haber hecho como mi amigo Manolo de Almáchar, que se conforma con poquita cosa, con su campito lleno de cepas de vid, patatas, lechugas y tomates. Quizá, no deberíamos haber sido tan ambiciosos.


6 comentarios:

  1. Tu no has trabajado en el campo, ¿verdad? Es peor que trabajar en la obra y encima pierdes dinero.
    Anda y vete al campo a cagar.

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  2. pues la verdad, querido botarate, vendría bien, porque encima la mierda es abono para el campo.

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  3. Saludos, precioso!!, -QUERIDO BOTARATE-, Por unos instantes me has recordado a Cesar, que en vez de lamentar su calvicie, la utilizo para lucir el laurel.Tu has hecho similar, demostrar sabiduria ante la mala educacion. S y s.

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  4. NO creo que la solución esté en el campo, o no al menos que sea determinante para que andalucia salga de la pobreza. Precisamente el campo si por algo ha brillado ha sido por su miseria, que aun hoy en dia, la sigue viendo. Lo que hace falta es mas industria, sobre todo de alta tecnologia y que se creen empleos de calidad que den a la gente seguridad para el futuro. NI el turismo ni la construccion son soluciones a largo plazo, si no, lap escadilla que s emuerde la cola y con sus baibenes nos dejan estas crisis. Hay que adaptarse al mercado, y producir bienes y servicios de gran calidad, que puedan competir, si no, de esta no salimos, o lo haremos tarde y mal, como siempre.

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  5. Hola Chesko, soy Moi, un vecino de Vélez. El otro día leí la entrada de tu blog ¿Crisis o consumismo desenfrenado? Me ha parecido muy interesante lo que comentas ahí. Es cierto que vivimos en la sociedad del hiperconsumismo y el crecimiento económico sin límites.
    Creo que hemos llegado a un punto en la historia en la que debemos cuestionarnos cuál es el objetivo de ese crecimiento. Pienso que con el orden actual del mundo sólo nos encaminamos a la destrucción de la naturaleza y a aumentar la brecha que hay entre pobres y ricos.
    Aquellos que defienden que el desarrollo viene a solucionar todos los problemas del mundo están engañados o quieren engañar a la sociedad. Con esa ideología de desarrollo sin freno lo que se consigue es que las empresas transnacionales vayan extendiendo su poder por todo el planeta y que dirijan el rumbo de la sociedad mundial. Y creo que sus intereses poco tienen que ver con el bien público.
    Una de las personas que opinaba sobre la entrada decía que habría que crear más industria, de calidad, y que pudiera competir para salir de la crisis pero creo que esa no es la solución. Esa es la pescadilla que se muerde la cola. Lo que se hace con ello es actuar sobre las consecuencias que origina el capitalismo mundializado y no sobre la causa misma que origina tantos problemas como es ese capitalismo.
    Te recomiendo unos libros que tratan estos temas de desarrollo, capitalismo y fuerzas de poder:
    -Menos es más. Introducción a la filosofía del decrecimiento. Nicolas Ridoux.
    -Los nuevos amos del mundo. Jean Ziegler.
    -El libro negro de las marcas. Klaus Werner y Hans Weis.

    Saludos

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  6. En mi mas humilde opinión pienso que en Vélez siempre se ha vivido trapicheando, se ha trabajado sin contrato, y cuando menos te lo esperas te ponen de patitas en la calle porque no les interesas, otra es que te cotizan tres o cuatro horas mientras trabajas todo el dia. También existe el paro comunitario que gracias a esa cotización agraria mucha gente tienen pensión de jubilación. ¿Que diferencia hay ahora?. Pues por esa misma razón antes comprabamos y ahora hacemos lo mismo.
    En los años ochenta después de trabajar desde los catorce años, con Veintitrés años tenia una vida laboral vacía, me fui a Cataluña los veranos y Andorra los inviernos, pero ni aquí quedan ya fabricas. M.J.

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