jueves, 29 de julio de 2010

Playa de Lagos

Playa de Lagos
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Hilera de viejas casetas de pescadores, bañadas por la mar salá, donde antiguos barcuchos lanzaban las redes en su afán por vaciar las despensas del Mediterráneo. Ahora, tan solo un débil hálito de lo que fue, no queda nada de aquello. Desapareció con la modernidad.

No obstante, al escuchar las lenguas del mar masticar arena y espuma, imparable avance, liza olímpica contra la tierra, reflejada sobre las diminutitas crestas de la marea, observo despostilladas embarcaciones deslizarse como en tiempos pasados. Salta una herrera juguetona; luego, otra, acrobática… no hay ya chalana alguna que los atrape en sus redes.

Solo y la brisa marinera. Solo y el ir y venir de las olas. Solo y las gaviotas del azul cielo. Solo como esas barquitas de antaño rondando mi imaginación. Soledad consentida, cómplice de viajes, siempre me has acompañado a lo largo del camino, bien como un ser incomprendido al que no se acaba de conocer ¡Te pregunto si hallaré el norte que tantas veces pretendí!

La sangre se derrama sobre la faz de la tierra. El atardecer está al caer. ¡Poetas muertos que, con lumbre melancólica, ilumináis lejanas noches estivales de fiestas folklóricas! Quisiera robar del viento un poema para tus oídos; quisiera pintar, empeño bandido, un paisaje en perfecta armonía con tus ojos; Quisiera buscarte un camino de plata lunar que te conduzca a mis brazos. ¿Dónde estás ninfa de agua lapislázuli, delfín del ocaso, llanto de sol agónico?

Así me siento, buceando en mis profundidades, hoy, en la playa de Lagos. Tarde de verano, recuerdos del pasado.

1 comentario:

  1. Gracias por escribir y compartir tanta belleza. Deseo de todo corazón que encuentres a tu Ninfa, y que al sol agónico le sigan mágicos amaneceres.

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