miércoles, 22 de septiembre de 2010

BOMBA DE HIDRÓGENO


1 de noviembre de 1952. Atolón de las Islas Marshall. Océano Pacífico, noroeste de Australia.

Estados Unidos pone en práctica su nueva Super Arma: La Bomba H.

La explosión genera en la “zona cero” (lugar de la explosión), y durante unos segundos, 15 millones de grados: La equivalencia al núcleo del Sol.

Tres islas literalmente se volatilizan. Cientos de especies marinas desaparecen. Amplios arrecifes de corales mueren al instante.

Los científicos-militares norteamericanos ponen barcos con animales a diferentes distancias de la bomba. Los resultados son catastróficos. No queda ninguno con vida.

La Bomba H se convierte en la mayor arma de destrucción masiva de la historia. Media docena de estas bombas bastarían para contaminar el planeta entero y sembrar el cataclismo.

El hombre puede viajar a la luna, volar, curar enfermedades, transformar los bosques en asfalto, edificar rascacielos, matar, amar… destruir, construir, destruir y tres veces más destruir…

Somos los nuevos Dioses de los nuevos Tiempos: Ciegos, perdidos, exiliados. Y sin embargo, nos creemos dueños del mundo.

¡Ojala un día las bombas se conviertan en hermosas mariposas!

video

2 comentarios:

  1. Tienes mucha razón en eso de que nos creemos los nuevos amos del mundo, aunque yo apuntaría que es una mínima parte de la población mundial la que se cree que tiene legitimidad para actuar a su antojo en el planeta. Mientras una pequeña parte de los habitantes del mundo viven en la sobreabundancia y consumen por encima de sus necesidades, millones de personas viven en la más absoluta miseria a la vez que la naturaleza se va destruyendo.
    Hay una frase de Jean-jacques Rousseau que resume muy bien el orden actual del mundo: "Estáis perdidos si olvidáis que los frutos son de todos y que la tierra no es de nadie".

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  2. qué bonita frase.Me gusta mucho. Gracias

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