jueves, 9 de septiembre de 2010

Super Mario Bros.



Ya han transcurrido más de veinte años de aquel memorable día, en el que descubrí uno de los video-juegos más reveladores de la Historia. Era un “moco” cuando, almorzando en casa de mi tía Leonarda, la que vive en Rubeltor, un vecino amigo mío, el “Antoñiño”, me mostró la nueva consola NES de 8bits (Nintendo Entertainment System). Aquello fue una revolución del pixelado de imágenes en movimiento. Los niños de mi edad nunca antes habíamos visto algo parecido: Las recreativas llegaron al hogar.

Pero no sólo fueron las imágenes lo que más impresión me causó. Fueron los sonidos, los colores, la música. Imagínense, para la infinita fantasía de un niño de 11 años esto suponía un auténtico shock: Un muñeco vestido con mono rojo, gorro del mismo color y camiseta azul, saltando como un canguro “ensetado” sobre paredes de ladrillos; introduciéndose en oscuros sótanos por tuberías de color verde para exterminar champiñones, tortugas y bichos antropomorfos utilizando su cabezota o, en todo caso, aplastándolos con su enorme culo de piedra.

Desde ese momento, quise tener una NES, aunque mi posición económica me lo impedía. Así que intenté por todos los medios que los padres de mi amigo Antoñiño me adoptasen de cualquier forma.

No obstante, mi trayectoria en este mundo ya había sido un tanto dilatada. Me gustaba pasar las largas tardes de verano encerrado en la habitación de mi primo Germán, emperrado a la Amstrad CPC, ese ordenador sin disco duro y con el monitor a dos colores que tenía juegos tan entrañables como las aventuras gráficas de Don Quijote o la Abadía del Crimen; las plataformas del Manic Miner, precursor de la mayoría de este género; los golazos del Emilio Butragueño.

Sin duda, la NES superaba en gráficos al anterior soporte. Pese a mis ilusiones, tardé algún tiempo en conseguir una Nintendo. Previamente, me regalaron una Atari con 200 juegos, todos ellos programados a partir de rayitas que se movían (memorables eran el Space Invader, el Spiderman, la rana come-moscas o atrapa al ladrón).

Al conseguir una NES, me convertí en un fiel devoto de la serie Mario Bros. Éste es el motivo por el cual quiero hablaros de él.

Los hermanos Mario y Luigi eran fontaneros-plomeros en la versión de Nintendo, aunque inicialmente se llamó Jumpman, protagonista en 1981 de Donkey Kong, un carpintero que tenía que rescatar a su novia Pauline de las garras de un malvado gorila. El equipo de diseño de Nintendo le puso el nombre de Mario a este personaje porque existía semejanza física con el dueño de los almacenes de la empresa, un tal Mario Segali, italiano rechoncho de espeso mostacho.

En 1985, Mario Bros. se convertiría en un hito para los niños, pues vendieron más de 10 millones de cartuchos.

La trama casi siempre coincide con el mismo tema: Rescatar a Peach, princesa del reino Champiñón, invadido por el temible Browse, rey de los Koopas: unas feísimas tortugas malignas que practicaban la brujería. Los Koopas, lanzaban legiones de champiñones, setas y tortugas humanoides, así como bolas de cañón, calamares y plantas pirañas, contra nuestro héroe de la gorra roja y su hermano, que iba vestido igual pero de verde (a mi siempre me gustaban los personajes secundarios).

No es de extrañar que, de vez en cuando, nuestro héroe cogiera una indigestión de tanto comer sustancias psicotrópica. Por eso, cuando se comía una seta roja, se hacía más grande (o eso era lo que creía). Si se comía una flor, su cuerpo se encendía como las llamas del infierno y podía lanzar proyectiles de fuego. En el caso de comerse una estrella, se creía indestructible durante unos segundos, y nadie podía vencerlo, tal era la euforia bajo los efectos de la droga.

Sin embargo, el paradigma de la saga se produjo con el lanzamiento del Super Mario Bros. 3 para la consola Super Nintendo 16bits. Además de tener gráficos mejorados, esta nueva entrega portaba 8 mundos de eternos desafíos y novedosos monstruos, sin olvidarnos de los nuevos trajes para Mario y Luigi, confeccionados por Dolce Gabbana: uno de estatua gótica, otro de rana y uno maravilloso de mapache volador.

Hay 132 juegos de Mario hasta la fecha. También, ha colaborado como figurante en otro montón de juegos.

Destacar la rivalidad que existía entre Mario y Sonic, extrapolación de la competitividad mercantil entre Nintendo y Sega. En las tertulias de los amiguetes se generaban auténticos debate por demostrar cuál de ambos personajes era el mejor. Yo siempre defendía a mi gordito fontanero.

Para concluir este artículo, os sugiero que os compréis una NES por Internet que están baraticas, o bien os bajéis un emulador y os enviciéis como perros con el Mario. Seguro que os saldrá cara de champiñón.


Mando de la NES con forma de lata de sardinas


trajes e icoms de la saga Mario Bros.

El Mario Bros. llevado a la gran pantalla. Fue una bazofia y a muchos niños nos desilusionó que los Koopas llevaran gabardina como las que llevan los exhibicionistas callejeros de New York, y tuviesen el rostro de lagarto.


Personajes del videojuego


Mario Bros. Pantalla

6 comentarios:

  1. Muy buena entrada tron. A mi también de desilusionó la película, fueron las horas peor gastadas de mi vida.

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  2. Yo, por suerte, no me atreví a ver la peli, pero vi diez minutos de la mierda de peli aquella que hizo Pamela Anderson... me cogieron a tiempo y no me tiré por la ventana.

    Grande Mario; ahora cumple 25 años, creo

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  3. Mario comedor de pizza y espaguetis a la carbonara... fontanero que cobraba baratico

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  4. super calidad ese juegoooo

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  5. arriba<> pizzas creiu mc bros

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