miércoles, 10 de noviembre de 2010

ciclomotores de antaño II



Termina la 2ª Guerra Mundial y la maltrecha economía se ve en la necesidad de ingeniarselas para sacar adelante la vieja Europa. Entre las necesidades del ciudadano de a pie estaba la de viajar de forma económica, barata y de bajo consumo.

Piaggio, una gran empresa familiar de dilatada experiencia dedicada al sector aeronáutico, encarga a un reconocido diseñador industrial llamado Corradino D'Ascanio el diseño de una moto asequible, fácil de manejar y conducir.

D'Ascanio piensa en las incomodidades de las motocicletas del momento y analizando éstas, cae en la cuenta de que su vehículo tenía que ser accesible a la hora de subirse o bajarse, que no se tuviera que quitar las manos del manillar para cambiar las marchas, detalle que era muy importante para viajar por las maltrechas carreteras. Por este motivo se añadió también luego la rueda de repuesto, ya que lo difícil era no pinchar por los llantazos en los baches y piedras o los clavos de los herrajes de las bestias. Otro inconveniente odiado por los usuarios de motos de aquella época era que no se podía llegar a ningún sitio limpio, pues era normal ensuciarse las manos de grasa y la ropa de barro o polvo, así pues todo debía estar cubierto y lo más tapado posible aislando al conductor del motor y del contacto directo con la carretera. Para esto pensó en poner un suelo donde poner los pies y abombó la parte de atrás sobresaliendola para que hubiera cierto flujo de aire y se refrigerara el motor. Como modelo se inspiró en un diseño dado por la naturaleza, más concretamente en las avispas de aquí el nombre en italiano Vespa. Otra cosa que llamó la atención fue sus pequeñas ruedas y el motivo no fue más que el de aprovechar un excedente en neumáticos de avión que se quedaron sin aprovecharse al finalizar la guerra.

Así pues en 1946 sale al mercado el mayor éxito de ventas que aún perdura, un vehículo en el que al principio muchos lo vieron para mujeres y sarasas pero que como siempre pasa con los grandes ingenios quedan implantados socialmente para todos.

Me quedo en deuda con ustedes pues en otro artículo seguiremos desmenuzando la historia política social del scooter, del mayor competidor de Vespa que fue Lambretta, de los intereses franquistas e incluso escándalos.

Jerónimo Ortiz

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