domingo, 22 de enero de 2012

La gran Mentira


Mentiras. Vivimos emponzoñados por las mentiras que a diario nos cuentan. La gran mentira: “la Sociedad del Bienestar”. No sé quién se sacó de la chistera tan absurdo término. Seguro que uno de esos personajillos neoliberales que duermen y se levantan pensando en números; o quizás algún politicucho, mangoneador despiadado, como tantos hay en la viña del Señor. Personalmente, esta expresión se me antoja un sacramento mercantil, así que me hago la siguiente pregunta: ¿De qué demonios se trata?



“La Sociedad del Bienestar”. Bonita palabra. Lo oigo en la televisión, en la radio; lo leo en los periódicos. Todos hablan de ella: ministros, senadores, periodistas, tertulianos telespectadores, directivos de entidades bancarias o inversionistas numerópatas. Y nadie acierta a explicarlo con certeza. En el fondo, está claro que se trata de un embuste que justifica un fin.



Resulta que la “Sociedad del Bienestar” es una invención del sistema capitalista actual, en el que se pretende que la Clase Media alcance un nivel de vida aceptable basándose en tres puntos: Vivienda, Salario y Consumo. Partiendo de esta premisa, el ciudadano corriente tiene derecho a acceder a una casa, mobiliarios del hogar, coches, ropa de marca, tecnología, viajes de placer o caprichos múltiples. Si tienes un buen sueldo, podrás realizar “la compra inteligente”; tener un chalet de 180 metros cuadrados, un BMW serie 5, una pantalla LCD de 50 pulgadas, dos ordenadores, un tablet Pc, dos armarios repletos de ropa de Zara, Mango o el Corte Inglés, etc. Y si no puedes permitírtelo, o bien pides un préstamo al banco con el que sufragar los gastos, o bien te compras la gama más barato de tales artículos.



¿Cómo se puede vivir así? ¿A qué precio?



Por decir algo, la Clase Media se halla oprimida por los Bancos y por el Fisco, pues seguir el ritmo que se les exigen – insostenible y descabellado, por supuesto – cuesta muchísimo, enfrascándose en pagar tantas retribuciones que muchos se echarían la mano a la cabeza si las enumeraran. Yo quisiera hacer un resumen de ellas:



Como aperitivo: La hipoteca de la vivienda, la letra del préstamo del coche, la factura de la luz, la del agua, la del teléfono, la de la comunidad (si vives en un piso), el IRPF, Hacienda, el impuesto de circulación, el seguro del coche, el seguro de la casa, el seguro de vida, el seguro de autónomo (si lo eres), la Seguridad Social, la plaza de un parking, la cuota del cementerio, etc.



Después están los gastos cotidianos: peluquería, mujer de la limpieza, ropa, regalos (Navidad, Reyes Magos, día de los padres, día de los enamorados, día de un amigo, cumpleaños, visitas de compromiso), material escolar, comedor, guardería, clases particulares o academias, canguros (si tienes hijos), comidas familiares, fiestas, tabaco, viajes de placer, etc.



Díganme si esto es la “Sociedad del Bienestar”, o si somos borregos incapaces de frenar nuestros instintos consumista. Mientras seamos fieles contribuyentes, mientras gastemos hasta la última perra gorda en artículos innecesarios, mientras los bancos se ceben con el esfuerzo de nuestro trabajo, no habrá ningún problema, así que podremos formar parte de la “Sociedad del Bienestar”. Nos han hecho creer que la felicidad se encuentra en el consumo. Y aquí subyace el gran error. Creo que podríamos vivir con lo justo para obtener las necesidades básicas, pero no lo hacemos porque existe un complicado engranaje de persuasión en todos los niveles que nos impide pensar en otras alternativas y nos cuentan, además, que la única forma de alcanzar el bienestar es mediante el consumo. Otra gran mentira.

1 comentario:

  1. A los llamados nuevos ricos, en Velez se le llamaban "piojo revivio" M.J.

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