miércoles, 1 de febrero de 2012

...del mono al hombre...



En los últimos años se ha multiplicado espectacularmente el número de nuestros antepasados. Cada poco tiempo aparece en las noticias un nuevo hallazgo de gran repercusión internacional para la comunidad científica. Ello es debido a la multiplicación de los proyectos de investigación a lo largo y ancho de todo el mundo, con el objeto de recomponer la línea filogenética desde nuestros orígenes a la actualidad.


Pero la posición actual sobre el origen y evolución del ser humano no siempre fue así, ya que fluctuó según las doctrinas de la época. Las cosas antes eran mucho más sencillas y los investigadores nos presentaban una breve línea evolutiva que comenzaba con los primates y llegaba al hombre moderno; línea ésta de forma ascendente y escalonada; supeditada, sin duda, por la escasez de restos de homínidos encontrados y, por supuesto, por los prejuicios de aquéllos que se empeñaban en dar una visión particular, digamos que personal, basada en pesquisas sin apenas fundamentos científicos.


Hoy en día podemos saber que la evolución del hombre no es, en absoluto, lineal; que más bien la línea filogenética se asemeja a un arbusto muy enmarañado; y que no hubo una sola evolución, sino múltiples evoluciones. De hecho, nuestra historia evolutiva se asemeja a la de cualquiera otra especie animal. Sobre el tapete hay más de cien años de investigación, miles de restos óseos, novedosísimos avances científicos en el campo de la genética y, sobre todo, una cada vez mayor actividad investigativa.

A grosso modo, se ha demostrado que los atributos fisonómicos propios del Homo Sapiens (bipedismo, dedo pulgar oponible, alta capacidad craneana, el habla, la cara y la dentición, etc.) fueron apareciendo a lo largo de millones de años, en un lentísimo proceso de adaptación al medio; que aparecieron y desaparecieron, como pulsaciones genéticas, en diferentes especies de homínidos.


Los actuales estudios en Atapuerca (Burgos), Awash (Africa), Happisburgh (sur de Inglaterra), Orce (Granada), Dmanisi (Georgia) y Vallparadís (Cataluña) plantearán nuevos retos interpretativos y acercarán más luz al pasado del ser humano, de nuestra especie: Todavía hay mucho que investigar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario