martes, 6 de noviembre de 2012

Parado busca empleo





Indignación es lo que siento en estos momentos después de haber estado en la Oficina de Empleo. Pertenezco al grupo de los casi 6 millones de parados que hay actualmente en España y fui con la ilusión de hallar algo de oxígeno para paliar mi sufrida situación. Sin embargo no había ofertas de trabajo, ni cursos, ni nada de nada. Tan solo me quedaba la esperanza de obtener la celebérrima ayuda del “Plan Prepara” o, lo que es lo mismo, “Programa de Recualificación Profesional”. Hace tres meses que mi prestación por desempleo expiró y no tengo ninguna otra fuente de ingresos.

El Plan Prepara es un eufemismo en toda regla; no deja de ser un auxilio que los actuales dirigentes políticos quieren ofrecer para mantener contentas a unas cuantas bocas llenas de telarañas. Cobraríamos unos 400 euros durante seis meses; un incentivo para los más necesitados. A mí todo este sainete se me antoja un óbolo caritativo de esos que la antigua burguesía de principios del XX otorgaba a los menesterosos, sin importarles los problemas reales de los mismos, solo para que sus almas alcanzaran antes las puertas del Cielo.   

A mediados de septiembre pasado, me enteré de la noticia. Así que me dispuse a demandar la ayuda. Los empleados de la oficina recibieron vacuas directrices y, en primera instancia, solo nos exigían que entregásemos un par de documentos: Un certificado de empadronamiento histórico y otro de tu cuenta bancaria. Así lo hice y archivaron mi petición a la espera de su aprobación. Demasiado fácil, dije yo. Sumergidos en tan profunda Crisis, era imposible que los tecnócratas del Gobierno abrieran las arcas tan fácilmente. Y estuve en lo cierto. Poco después, llegó una nueva misiva, pidiéndonos a los solicitantes que entregásemos en la oficina nueve currículum sellados por las empresas donde demandábamos trabajo. Este método, llamado “búsqueda activa de empleo”, es algo típico de países como Reino Unido, Francia o Alemania. Sin embargo, hablando de cifras, la situación en España no tiene nada que ver con la de estos lugares. En un contexto diferente, el índice de paro aquí es de un rocambolesco 26% y se están destruyendo puestos de trabajo cada mes a un ritmo alarmante. Por ejemplo, en Andalucía la tasa de Paro ha llegado al 34% de la población activa. Me parece un tremendo desatino y una absoluta necedad exigirle a los desempleados esto de ir paseándose por los negocios entregando currículum y esperando a que el comercial de turno le estampe un sello sobre el papel, porque sencillamente es obvio que no hay trabajo y no hay por donde buscar.

Y aquí mi experiencia en este asunto. Una mañana imprimí los currículum y me los llevé en una carpeta. Me pateé las calles de Vélez buscando comercios que se adecuaran a mi perfil como desempleado, que prácticamente era cualquier vacante. Y ahí que me lanzaba a la caza de los sellos. Cada vez que les explicaba por qué necesitaba que me sellaran el dichoso papel, tenía que contarles mi vida y esbozar cara de pena. En ocasiones me topé con asistentes de comercio que se negaban a rubricar, no se bajo qué concepto.

Al cabo de dos días pude completar la misión, pese a todas las dificultades. No obstante, me llevé un mal sabor de boca, pues me sentí como un mendigo pidiendo limosna, explicando en cada momento que necesitaba los sellos por una razón que, en cierto modo, era privada e indigna. Y en cuanto a aquéllos que se negaron a sellar, les doy las gracias por humillarme tanto, por hacerme sentir un donnadie, por darme la excusa que buscaba:

Soy Licenciado en Historia. Tengo cinco años de experiencia en la investigación, en la docencia y múltiples cursos de preparación. Se idiomas. He viajado, he conocido otras culturas y ahora, pese a que amo mi tierra, estoy dispuesto a emigrar… Éste es el futuro que a muchos les espera.    
              

3 comentarios:

  1. Mucha suerte chesko!!! ya veras que todo sale bien!!!

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  2. Quizás pueda ayudarte, si consigo algo te lo haré saber. ¿ supongo qué no necesitas ningún trabajo en concreto verdad?. En los tiempos que corren buscamos subsistir, por desgraia las preferencias y las vocaciones las guardamos para una nueva era. Te diré algo en cuánto lo sepa.

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  3. Hay gente tan "mal pensá" que cree que los comercios que se niegan a rubricar, es porque tienen algo que no está en regla.

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