miércoles, 27 de marzo de 2013

Arte y artistas en Vélez-Málaga



Vélez-Málaga, tierra de artistas, de ilustres sabios, de grandes hombres enfrascados en sus propios egos; capital de ególatras comarcanos en un falso ombligo del mundo; ciudad de pensamientos pueblerinos y propósitos tradicionalistas, habitada por gentes sencillas: aquí nací y crecí. Lo habitual sería expresarme con fervor incontenible, exaltando los valores de la “patria chica” como lo haría un correcto veleño. Sin embargo, prefiero guardar mis lisonjas en las despensas de la intimidad y predicar la crítica retórica, por mal que le pese al lector.

Así pues, hoy voy a hablaros del Arte con mayúscula, de pintores y escultores, de la atmósfera artística que se respira en mi pueblo. Pero antes quisiera adelantarme advirtiendo que los siguientes párrafos podrían no gustar a muchos. Así que absténganse, los verdaderos patrios, de seguir ojeando estas líneas. Y en el caso de que prosigan y se sientan ultrajados, pido perdón al perdonante ignaro, porque está en su derecho de ser un completo borrego forzado a pastar en los campos de su propia inopia.

Existen en Vélez dos corrientes cultural-artística que encajan a la perfección con esas dos Españas del poema de Antonio Machado “españolito que vienes al mundo”, cuyos renglones, cambiando algunas palabras, diría así: <<Ya hay un veleñito que quiere vivir y a vivir empieza, entre una Vélez que muere y otra Vélez que bosteza. Veleñito que vienes al mundo te guarde Dios. Una de las dos Vélez ha de helarte el corazón>>[1].

Por un lado se encuentra la “vieja escuela” formada por artistas como Francisco Hernández, Juan Jurado Lorca, Antonio Moreno Fortes, Evaristo Guerra, Antonio Valdés, Antonio Hidalgo o José Casamayor. Para ser honesto, algunos de ellos lograron exponer sus obras más arriba de Despeñaperros y hacerse efímero eco a nivel nacional. Otros no tuvieron esta oportunidad y quedáronse anclados en la tierra de los falsos profetas. Si bien, la mayoría de los veleños apenas conocen las obras de estos autores, ni siquiera saben cómo se llaman. Por así decirlo, el mundo artístico queda relegado a un ínfimo estrato social respaldado por profesores, coleccionistas y empresarios de amplia hechura cultural, quienes actúan como recelosos consumidores porque así pueden justificar que son "mejores veleños" que los demás. Es más, tener colgado en el salón de casa un cuadro dedicado por uno de ellos supone tener un sello de distinción social.

En el lado contrario se alinean los artistas de la “nueva escuela” como Eduardo Roberto, Antonio Aranda, José Gálvez, Alberto Tarsicio, Manuel Gil o Javier Navarta, quienes mamaron - muchos de ellos - del espíritu del Ateneo Libertario, ese centro social de la calle la Cilla que abrió sus puertas por primera vez a mediados de los años 80. Actualmente, ellos han constituido el Colectivo Asociarte con sede en el antiguo convento de las Claras, cuyo objetivo es acercar el arte al pueblo fomentando talleres, actividades y exposiciones.

Vemos, por lo tanto, una diferencia obvia entre ambos grupos de artesanos. Los primeros representan el costumbrismo, la religiosidad y el conservadurismo. Están totalmente politizados. Esto significa que, gracias a su carnet político, comen directamente de los partidos en el poder e incluso éstos los utilizan para hacer propaganda electoral. Aún recuerdo la “Era Souvirón”, cuando las rotondas, las plazas y los centros institucionales fueron decorados con esculturas o pinturas de aquéllos afines al eslogan "Vélez-Málaga. Ciudad de estrellas". Muchos miles de euros fueron a parar a sus bolsillos ¡Qué tiempos de bonanza aquéllos! O la célebre frase del pintor Evaristo Guerra "Voy a “regalar” los frescos del Cerro a mi querida Vélez", cuando en realidad llegó a cobrar del ayuntamiento millones de las antiguas pesetas por un trabajo tan suntuoso que algunos magnánimos aventuraron a llamarlo la “capilla Sixtina veleña”. Actualmente, este grupo reivindica un espacio público para exposiciones, lo que se llamará el Centro de Arte Contemporáneo, que sin duda será objeto de polémica. 

Los segundos personifican el vanguardismo, la crítica, el movimiento joven y alternativo. Carecen de recursos y no entran en el juego político de arrimarse al sol que más calienta. El Colectivo Asociarte es totalmente independiente y son los únicos que, por ahora, están llevando a cabo una encomiable labor de difusión de las artes plásticas en el municipio, iniciativa que continuamente se enfrenta a la indiferencia de un público veleño que sólo se interesa por fútbol, tronos y pasodobles. Ha organizado ya un montón de actividades: conciertos, exposiciones, talleres de cerámica, festivales de arte, etc., y continúan en esta línea.

Si quieres ser un artista reconocido en Vélez-Málaga, primero tendrás que afiliarte a un partido y hacerle la pelota al edil de turno; segundo, pintar paisajes veleños, carteles de Semana Santa o esculpir personajes públicos –bien remunerados por ellos, por cierto–; y, por último, debes elogiar tu tierra hasta la saciedad en todos los medios donde aparezcas. Sólo así podrás ser reconocido. Otros, por el contrario,  se marcharán del pueblo porque nadie les apoya, y sólo después de que sus obras hayan alcanzado una resonancia internacional, le llamarán para otorgarle el escudo de oro de la ciudad y podrán su nombre a una calle  y, a la edad de la jubilación, le invitarán a morir tranquilo en su tierra, donde le pagarán un hermoso panteón en el cementerio.



[1]Los cambios de palabras han sido efectuados por el que suscribe.

1 comentario:

  1. Hola, soy Eduardo Roberto , artista mencionado en este articulo.....estupefacción, estupefacción es lo único que puedo decir, " qué hablen de tí, aunque sea para bién, para mál está asegurado... " más o menos literal . esto dijo Dalí, y os juro que jamás hubiese pensado encontrar un texto en el que se me nombrase para bién....... estoy flipando, gracias por comprenderme ....quienquiera que seas.
    saludos dEdu

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