domingo, 27 de octubre de 2013

Estados fallidos




Estoy leyendo el interesante libro del célebre escritor-activista norteamericano Noam Chomsky: Estados fallidos. El abuso de poder y el ataque a la democracia. Editorial Biblioteca del Pensamiento Crítico. Año 2010.

En sus páginas cualquier persona podrá acceder a una ingente información acerca de la política exterior de Estados Unidos desde finales del siglo XIX hasta la actualidad, cuyo punto de inflexión se produjo con la participación de los yanquis en la II Guerra Mundial.

A partir de entonces, y saltándonos el exterminio de los indios de las praderas y la injusta guerra mexicana, "Estados Unidos ha sido el mayor perpetrador de terror estatal "preventivo" y un sin fin más de acciones canallas, que han causado un daño enorme, siempre en nombre de la democracia, la libertad y la justicia", en palabras de Arno Mayer y refrendado por Chomsky en su obra.

Todo el mundo debería saber que Estados Unidos se encuentra en un "Estado de excepción", exento de la supervisión de las Naciones Unidas y, también, de la convención de Ginebra y la carta magna de Derechos Humanos. Actúa violando todos los tratados, con un talante imperialista fulminador, edulcorando sus intervenciones en el extranjero con impresiones erróneas a base de demagogias, falsas retóricas y febriles declaraciones.

En resumen, la táctica imperialista yanqui que ha conllevado el derramamiento de sangre a escala dantesca, según nos narra Noam, se resume en los siguientes conflictos:

- Guerra del Pacífico. Los bombardeos sobre Tokio, matando a más de 100.000 civiles inocentes. Las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, asesinando en el acto a 200.000 personas, otras 500 víctimas fallecieron a posteriori como consecuencia de las enfermedades producto de la radiación. La masacre fue necesaria, según ellos, por el inespugnable fanatismo japonés. Sin embargo, la auténtica razón fue igual a lanzar un cohete atronador para ser escuchado en todo el planeta y avisar a las demás potencias que ellos, los yanquis, mandaban, predisponían y dominaban.
- Guerra de Vietnam. Faltan estudios concretos sobre las víctimas. Se sabe que los norteamericanos utilizaban bombas químicas, de Napalm y gas mostaza. Entre 1955 y 1975 hubo la escalofriante cifra de 3,8 y 5,7 millones de civiles muertos por la guerra.
- El control político y la expoliación económica de Centro y Sudamérica. Bajo un plan preconcebido de desestabilización, la CIA (Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos) subvencionó y entrenó a las tropas de sanguinarios dictadores por todo este plano geográfico. Bajo la tesitura de la reacción ante cualquier movimiento marxista (teniendo como telón de fondo la Guerra Fría), miles de inocentes civiles fenecieron víctimas del imperialismo: En Guatemala apoyaron las sucesivas dictaduras entre 1960-1996 dejando la friolera cantidad de 42.000 muertos. En Chile, prepararon el golpe de Estado contra un presidente socialista votado en las urnas, Salvador Allende, bombardeando el parlamento y abriéndole las puertas al que sería el futuro presidente y dictador, Augusto Pinochet; el saldo de víctimas durante el régimen dictatorial, que duró entre 1973 y 1990, es de más de 40.000 víctimas. La invasión de Panamá por los Estados Unidos con la correspondiente formación de un régimen militar a manos de una funesta comandancia; entre 1968 y 1989 hubo unos 200 fusilamientos y desaparecidos. Podríamos seguir,es muy larga la lista...
- Control de los recursos de Oriente Próximo. Muchos dictadores de Oriente Próximo, así como regímenes totalitarios de Oriente Medio, estuvieron subvencionados por Estados Unidos: Afganistán, Irak, Libia, Irak, etc. El hecho de que Estados Unidos pagara con armas y beneplácitos a los talibanes afganos por el control que tenían sobre la región, debido a la construcción de un gaseoducto en beneficio de los yanquis; o que Sadam Husein fuese una marioneta norteamericana con el objeto de controlar los riquísimos recursos petrolíferos de Irak, llevándose cuantiosos dividendos, parece no importarle a nadie. Pero lo cierto es que, antes de las invasiones de Irak y de Afganistán, y durante las mismas, ya a manos de los soldados norteamericanos, se vulneraron los derechos internacionales sobre la vida, las propiedades y la honra. Aún no conocemos el número exacto de víctimas de estas injusticias. Sabemos que en Irak aún se prolonga una cruenta guerra civil con cientos de miles de muertos (la agencia Opinion Research Business estima en más de un millón los muertos); y que en Afganistán siguen muriendo gente bajo los estandartes de los extremistas y los soldados "de occidente" (Europa Press afirma que son más de 3.000 fallecidos civiles más los 1.000 en acción de guerra).

Sumemos y hagamos un ejercicio de meditación... ¿Hay que seguir admirando a los yanquis como defensores de la democracia? ¿O todo esto es un cuento chino muy antiguo y que todo el mundo sigue creyendo?      

  


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