jueves, 13 de febrero de 2014

Seis meses en Granada




Un par de días más y abandonamos Granada. 

Granada, esa ciudad encantadora, mágica, llena de color y de musicalidad, donde se recicla la vida cada estación, cada semana, cada mes, cada año. Le decimos adiós hasta no sabemos cuándo, porque nos volvemos a mudar lejos del rosal donde me crié; mi Andalucía de olivares y tierras misteriosas. 

Atrás quedarán momentos especiales, gente buena y auténtica, lugares cargados de historia en los que respiramos el misticismo de los tiempos ancestrales. Nunca olvidaremos el pisito de la Carrera del Darro, a las puertas del Albaycín, y a los pies de la Alhambra, por cuyo suelo miles de turistas desfilaban casi a diario con sus miradas curiosas y sus cámaras cargadas de entusiasmo; donde los músicos callejeros expresaban su arte a los transeúntes por unos chavos mal pagados; donde cada mañana de sábado nos despertábamos con los compases de "Milshakas" y sus melodías ska-reggae. La Carrera del Darro, junto al río Darro, "río de oro", porque doradas son las casas del Albaycín, y áureos sus atardeceres. 

Jamás olvidaremos nuestro rinconcito nocturno de El Círculo, en calle Elvira, en cuyo bar tuve el placer de tocar en concierto por primera vez cuando llegamos a Granada; el pescaito frito de Casa Julio o las tapas de sushi del restaurante japonés de Plaza Nueva. Recordaremos con nostalgia los té paquistaníes en el cortijo del viento, junto a San Miguel Alto, las cenas en el piso rodeado de amigos, los conciertos de música balcánica de Jossef, el eco de quejios gitanos en el mirador de San Nicolás o el pescado fresco a mitad de precio en el Mercado de San Agustín los sábados a última hora.

Siempre estarán en nuestros recuerdos Roberta y David, managers de El Círculo; Raffaele y Marta, Niina, María Sánchez, Mar y las chicas de la Chistera de Monchail, Giani y Dana de la Asociación Namasté en Sayalonga, Simeon el skater, Johnny Calasparra músico callejero, Valle, Antoñete el fotógrafo de la India, Jesús Ochando; echaremos de menos las visitas de nuestros amigos de la galaxia exterior que nos visitaron durante estos meses: Vessi, Diego, Sophie, Sara, Karel e Eve, Grudev y Daniel, el capitán Nudo, David de Cai o Carl el escocés. También echaremos de menos, por supuesto, a la familia búlgara afincada en Granada: Georgi, Estella, Dimiter, Slavi y su hermano Zhan.

Italianos, fineses, noruegos, granadinos, búlgaros, murcianos, malagueños, británicos...Esta es mi especial dedicatoria a mis amigos de la tribu del mundo; que conste en acta que siempre estaréis en nuestros corazones... amigos. 





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