martes, 14 de julio de 2015

En algún lugar de un gran país

Escocia es un país lleno de oportunidades; si de verdad te lo propones, puedes alcanzar tus metas, de lo contrairo, puedes simplemente sobrevivir. Es duro vivir aquí, si empiezas de cero; sobre todo si no hablas el inglés o nunca has vivido en una cultura ajena. Por otro lado, los escocese valoran mucho a los residentes extranjeros que intentan integrarse. En otras palabras, siempre le estaré agradecido a Caledonia por haberme dado la oportunidad de crecer como persona, como músico, como andaluz embajador de mi cultura y, al mismo tiempo, exportador de la suya.

Cuando vives aquí, existen elementos sostenible: los "reduced" de los supermercados, los charity shops, los mercadillos de segunda mano, poder tocar en la calle sin que te multen (busking), los bajos costes de ser autónomo (50 libras al año, y luego en función de lo que cotices), las ayudas sociales (pisos a familias sin techo, ayudas económicas a parados) y empresariales (ayudas para crear tu negocio), la sanidad pública (universal y gratuita), etc. Todos estos elementos denotan una madurez encomiables que en otros países del sur se carecen.

Sin embargo, existen algunos inconvenientes. Tanto aquí como en otros muchas naciones de Europa, al final, la rueda gira en torno a lo mismo: el dinero, el consumo, lo meramente material, las apariencias.

Quiero pensar que existe un lugar de un gran país, diferente al que cantaban los Duncan Dhu, que podría ser África, o ahora España. Un pequeño universo creado por nuestras propias manos donde todo lo anterior no exista y donde las personas puedan ser lo que quieran ser, sin apariencias y sin máscaras; un lugar sin hipocresías, sin contadores en los hogares y sin una fea cara arengando en la televisión. Ese lugar existe. Podemos crearlo juntos. Es muy fácil, si te lo propones. Sólo tienes que creerlo y lanzarte a por ello. Da igual donde estés. Ese lugar puede ser construído donde quieras.


      

No hay comentarios:

Publicar un comentario